domingo, 7 de mayo de 2017

Pero no lo hiciste

¿Recuerdas el día que tomé prestado
tu coche nuevo y lo choqué?
Pensé que me matarías,
pero no lo hiciste.

¿Recuerdas el día que vomité el pay de fresa
por todos lados en tu tapete nuevo?
Pensé que me odiarías...
Pero no lo hiciste.

¿Recuerdas aquel día que te arrastré conmigo a la playa,
y realmente estaba lloviendo justo como tú dijiste que estaría?
Pensé que dirías "Te lo dije"...
Pero no lo hiciste.

¿Recuerdas ese día que coqueteé con todos los chicos
para ponerte celoso, y tú realmente te pusiste celoso?
Pensé que me dejarías,
pero no lo hiciste.

¿Recuerdas el día que me olvidé de decirte que el baile
era de ropa formal, y terminaste llevando jeans?
Pensé que me abandonarías,
pero no lo hiciste.

Sí... Había un montón de cosas que no hiciste.
Pero me aguantaste, me amaste, me protegiste.
Y había un montón de cosas que quería hacer contigo...
Cuando tú regresaras de Vietnam...
Pero... No lo hiciste.

                                                         Merrill Glass.

martes, 21 de junio de 2016

Sexo

Hay gente para la cuál el sexo es un intercambio de fluidos. ¿Qué diferencia hay en eso con una puta? Tanto para ella como para él, no me malinterpretes. No critico a la gente que busca eso, si todos buscásemos lo mismo el mundo sería muy aburrido, ¿no? Para mí el sexo tiene que ser algo más. Tiene que ser como esa primera vez que coges de la mano a esa persona por la que sientes algo especial, cuando te lanzas sin saber cómo reaccionará. Cuando estás sentado al lado de ella y, de repente , mientras le acercas lentamente la mano, sientes que tu pulso se acelera, incluso tu corazón da un salto, tus pelos se ponen de punta y tu respiración se detiene. Y en ese instante, justo en ese instante en que podrías percibir todas y cada una de las partículas del aire ante ti en todos sus aspectos gracias a la adrenalina que recorre tus venas a toda velocidad, a lo único que prestas atención es al tacto de su mano, a como la rozas con la tuya, a cómo se acomodan la una a la otra como si de piezas de un puzzle se tratasen, a cómo los dedos se entrelazan como si llevasen toda la vida haciéndolo, o esperando para hacerlo. Y mientras eres consciente de todo esto, tienes que mirar tu mano, para asegurarte de que es la tuya la que vive ese momento y no otra, y tras confirmarlo subes la mirada y te encuentras con sus ojos realizando la misma operación, expresando el mismo hormigueo en la base del estómago. Esa magia es el sexo. Cada una de las veces.

lunes, 15 de febrero de 2016

Puertas

Cuando una puerta se cierra, me pregunto qué he hecho mal. Las puertas no se cierran solas, y una oportunidad perdida o desperdiciada es algo que me desquicia, algo que realmente me hace llorar.
Por otro lado, sí que es una sorpresa cuando una puerta se abre. Puede incluso ser una puerta que lleve ahí años y de cuya presencia te percates cuando, al coger el pomo, cuya existencia ignorabas, notas cómo alguien hace lo mismo desde el otro lado. Son puertas que hacen llorar, reír, pasar noches sin ser capaz de pegar ojo o sin querer hacerlo; puertas nuevas y milenarias, vitales o insignificantes, majestuosas, sencillas, llamativas. Son puertas que veremos una sola vez en la vida o que identificaremos con el hogar, puertas que nunca se cerrarán y otras de las que ni siquiera tendremos la llave. Puertas de todos los colores y de ninguno, tactos, sonidos, olores y sabores. Puertas mágicas, ocultas, puertas trampa, puertas rudas, refinadas, frágiles y seguras. Puertas que no llevan a ningún lado, otras que no quieres abrir, y las hay que contienen mundos enteros. Pero lo importante, lo verdadera y únicamente importante de esas puertas, es lo que hay detrás.
¿De qué nos valen si no las abrimos?

martes, 28 de abril de 2015

Querida maxia :

 Unhas palabras casuais nunha rede. Tomar algo nunha rúa que deixou de existir. Voar enriba dunha alcantarilla perseguindo a Alicia e o seu País das Marabillas. E con cada encontro inesperado. Cando a noite arroupa e nin sequera se distingue máis alá de un mesmo... Entón ten lugar a maxia. Cando apuras ata chegar tarde e atópaste acompañado nas profundidades da fábrica de ilusións... Entón ten lugar a maxia. Ás portas dun panal ameazante que zumba mentres araña o cristal, pedindo entrada... Entón ten lugar a maxia. Onde ninguén ve. Onde ninguén oe. Onde ninguén sente, ni toca, nin cheira. Onde ninguén sabe onde está ou o que pasa. Cando unha cadea de seda te ata sen sequera tocarte, sen querer. Cando un susurro é capaz de erizar toda a túa pel, de pechar nun instante os teus ollos, de acariciar máis que calquera contacto... Entón ten lugar a maxia. Cando un soño compartido une máis en 5 minutos que un pasado xuntos, cando un sorriso torcido e unha mirada de esguello fan levitar máis ca unha alfombra encantada, ou cando dous mundos chocan e aparece un novo e mellorado planeta... Entón ten lugar a maxia. Cando as coincidencias existen, cando o "Y si...?" non é unha opción, cando o medo é bó... e ela mellor... Entón, e só entón, ten lugar a maxia.

Coldpaly - Magic

viernes, 20 de marzo de 2015

Breve:

Fui tan estúpido como para negarme. Fue tan estúpida como para no insistir.

jueves, 12 de marzo de 2015

Ciudad de sirenas

La primera vez que puse un pie en ella, no noté nada especial. Ni vi nada especial, ni escuché nada especial. Era por la noche y apenas se adivinaban un par de sombras a lo lejos. Llegamos al centro comercial. Los comercios ya estaban cerrados. Subimos hasta la última planta y jugamos un par de partidas en la bolera. Cuando nos fuimos en coche, la ciudad se convirtió para mí en una sucesión de luces destellantes a través de las ranuras apenas abiertas de mis ojos. Pasó mucho tiempo hasta que volví.
La segunda vez fue ocho años después. Esta vez con unos amigos. El plan era el mismo; la época, verano; la luz, solar. Algo apareció ante mí entonces. Una magia oculta, un descubrimiento del subconsciente, algo que no entendí y que me ató fatalmente a ese lugar. Apenas unos meses después, se completaría mi unión a la ciudad de forma irreversible e inesperada. En el lugar menos esperado, conocí a una sirena. Era como cuentan las historias: una belleza sobrehumana, una voz creada para susurrar mentiras, una vida dedica a embaucar y ahogar en sus redes. Yo caí directamente, y así comencé a visitar con regularidad ese mágico lugar. Cuando la puñalada de la sirena me atravesó el pecho, abrí los ojos. Ella no era una excepción en ese sitio. Era la norma. Las sirenas caminaban a sus anchas por esa ciudad marítima. Y aunque una te apuñale ferozmente hasta destrozar al marinero desprevenido que cayó en su compañía, eso no te inmuniza contra las demás. Ni siquiera contra esa misma. Yo mismo caí varias veces. Y sigo cayendo. Y es que, una vez te anclas, no hacen más que retorcer los puñales que te clavan, sin retirarlos jamás. Y es que, una vez te anclas, ya nunca abandonas la Ciudad de las Sirenas.

martes, 3 de marzo de 2015

Vete

Me desgarraste las ropas. Me abriste la carne en canal. ¡Me clavaste una daga, una daga asesina que liberó la fuente roja en mi pecho! Mira tus manos. Mira las mías. Manos hermanas, muestra del veneno que reside en nuestros corazones y nos consume a los dos a un tiempo. El dulce paso del tiempo nos cubre con el manto de la falsa indiferencia. Así que vete. No quiero volver a pensarte. Tu música se extinguió en mí. Vete y susurra tus mentiras de sirena maldita a otro marinero al que llevar a las profundidades. A base de ahogarme aprendí a nadar. A base de escucharte me volví sordo. Cada paso me aleja de tu centro de gravedad, cada paso cuesta menos, cada paso alivia más. Vete y llena de dulce miel los oídos de otro incauto dispuesto a divinizarte como yo lo hice. Vete a matar otro corazón, otra ilusión, otro amor. Vete y traiciona otra confianza. Vete. Y déjame ser feliz.

Soy yo

No hay sitio para el dolor. No hay sitio para los recuerdos, ni para una vuelta atrás, ni para el amor. No hay debilidad. El estado perfecto. No hay quejas, no hay sufrimiento, no hay llanto.  Yo no lloro. No hay motivos para hacerlo. Todo está bien, como tiene que estar, todo en su sitio. Me quiero, me quieren, me valoro, me valoran. Soy importante para mí mismo y para los demás. Soy necesario donde estoy. No hay rechazo, no hay excusas, no hay fracaso. Todo me sale bien. Consigo lo que me propongo. No la cago una y otra vez. Ni siquiera una. Estoy como quiero. Me valoro y me valoran. No hay enfados, no hay malos rollos. No hay malas decisiones. No hay arrepentimientos. No hay errores. No hay dolor. Soy parte del nosotros. Soy yo. Soy feliz.

"Auto-convicción (mentiras)".

La espera

¿Qué esperar cuando esperas? Si es que esperas. ¿Y si sabes que esperas por lo que no va a llegar? ¿Seguir esperando o seguir adelante? Seguir adelante parece lo obvio, pero como la esperanza es lo último que se pierde, hay algo que te lo impide. Y sin embargo, aunque te aferras a ese algo, avanzas.  Poquito a poco pero sin pausa. Y hola y adiós, y eres dos. Pero ese algo no se da cuenta, y sigue agarrando con fuerza el vacío que se suponía que ocupabas. Y sufre, y sufres. Pero eso no te hace volver. Puede que intente hacerte volver, pero ya no estarás dispuesto y lo sabes. Pero ese algo no se da cuenta. Y cuando se de cuenta, ya será tarde.

Miedo

A veces tener miedo es bueno. A veces significa que te pasa algo tan genial, maravilloso e increíble que instintivamente desconfías y esperas que te lo quiten. Que te traicionen. Que te digan que fue un error; y tú sabes que lo fue, porque a ti no te pasan esas cosas. Pero de repente, te encuentras paseando de la mano, tumbado a su lado, mirándola a esos dos pedazos de cielo que brillan cuando sonríe, hablando, yendo al cine, a tu casa y a la suya,  conociendo a su familia y presentándole a la tuya; y, en definitiva, cometiendo de nuevo lo que para ella tendría que ser un error garrafal que olvidaría lo antes posible. Así que sigues teniendo miedo. Pero es un miedo agradable.